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Riesgos al manipular cargas con grúa

Riesgos al manipular cargas con grúa: cuáles son y cómo prevenirlos

Principales riesgos al manipular cargas con grúa

En CYTECMA conocemos de primera mano las exigencias que plantea la elevación de cargas en entornos industriales, logísticos, portuarios o de construcción. Como fabricantes de diferentes soluciones de elevación y equipos hidráulicos, sabemos que disponer de una grúa adecuada es solo una parte de una operación segura: también intervienen la planificación, el estado del equipo, los accesorios empleados, las condiciones del entorno y la actuación de las personas implicadas. Por eso, conocer los principales riesgos al manipular cargas con grúa es fundamental tanto para prevenir accidentes como para utilizar correctamente la maquinaria y prolongar su vida útil. En esta guía repasamos los peligros más habituales y las medidas que debemos considerar antes y durante cada maniobra desde la experiencia técnica de CYTECMA.

¿Cuáles son los principales riesgos al manipular cargas con grúa?

Una operación de elevación combina diferentes elementos: una carga cuyo peso y centro de gravedad debemos conocer, un equipo de elevación con unos límites definidos, accesorios de amarre y un entorno en el que pueden encontrarse trabajadores, instalaciones u otros equipos.

Por esta razón, los riesgos no proceden únicamente de una posible avería de la grúa. Una mala selección de la eslinga, un terreno insuficientemente estable, una carga desequilibrada o una comunicación deficiente entre los trabajadores también pueden provocar situaciones peligrosas.

Entre los principales riesgos encontramos:

  • Caída total o parcial de la carga.
  • Balanceo o desplazamiento inesperado.
  • Vuelco o pérdida de estabilidad del equipo.
  • Golpes contra personas, estructuras u otros vehículos.
  • Atrapamientos durante el enganche o desenganche.
  • Rotura de eslingas, cables, ganchos u otros accesorios.
  • Sobrecarga del equipo.
  • Falta de visibilidad durante la maniobra.
  • Riesgos derivados del viento y otras condiciones ambientales.
  • Contacto con líneas eléctricas u otras instalaciones próximas.

La prevención comienza, por tanto, antes de accionar cualquier mando.

Caída de la carga: uno de los peligros más graves

La caída de objetos suspendidos es probablemente uno de los riesgos que más asociamos a las operaciones con grúa. Sus consecuencias pueden ser especialmente graves si existen personas dentro del radio de trabajo.

Las causas pueden ser muy diferentes. Una eslinga deteriorada, un enganche incorrecto, una carga mal equilibrada o un accesorio con una capacidad insuficiente pueden comprometer la sujeción durante la elevación. También debemos considerar movimientos bruscos capaces de modificar la posición de la carga.

Por eso debemos seleccionar los accesorios en función del peso, las características de la pieza, sus puntos de prensión, el tipo de enganche y la configuración del amarre.

La normativa española establece además que deben adoptarse medidas para evitar la presencia de trabajadores debajo de cargas suspendidas y limita su paso sobre lugares de trabajo habitualmente ocupados. El Real Decreto 1215/1997 regula estas y otras condiciones relativas a la utilización segura de equipos destinados a la elevación de cargas. (BOE)

Evitar que una persona permanezca bajo una carga no es una recomendación secundaria: forma parte de los principios esenciales de seguridad durante una maniobra de elevación.

Sobrecarga de la grúa y pérdida de estabilidad

Otro de los principales riesgos al manipular cargas con grúa aparece cuando exigimos al equipo unas condiciones de trabajo superiores a aquellas para las que ha sido diseñado.

La capacidad de una grúa no puede interpretarse como una única cifra válida en cualquier situación. La carga admisible puede variar según la configuración de la máquina, el alcance del brazo y otros parámetros definidos por el fabricante. Por eso debemos conocer tanto el peso real de la carga como las condiciones concretas en las que vamos a levantarla.

La normativa establece que en las máquinas para elevación debe figurar de forma claramente visible su carga nominal y, cuando corresponda, una placa que indique las capacidades para las diferentes configuraciones del equipo.

La estabilidad también depende del lugar donde se desarrolla la operación. En equipos móviles debemos prestar atención al terreno, la nivelación y los sistemas de estabilización disponibles. Una superficie aparentemente firme puede no ofrecer la resistencia necesaria para soportar las fuerzas generadas durante una maniobra.

Antes de elevar debemos comprobar, por tanto, que tanto la grúa como el entorno permiten ejecutar la operación dentro de sus condiciones de trabajo previstas.

Balanceo y movimientos inesperados de la carga

Una carga suspendida no se comporta como un elemento rígidamente unido a la grúa. Puede oscilar, girar o adquirir movimiento debido a la aceleración, una frenada brusca, el viento o un cambio de dirección.

Este efecto resulta especialmente importante cuando manipulamos piezas largas, voluminosas o con una geometría irregular. Cuanto mayor sea su superficie expuesta al viento, por ejemplo, mayor atención debemos prestar a las condiciones ambientales.

Los movimientos suaves y progresivos permiten reducir oscilaciones innecesarias. La planificación del recorrido también resulta esencial: antes de comenzar debemos conocer desde dónde se recogerá la carga, por dónde se desplazará y en qué punto se depositará.

El Real Decreto 1215/1997 establece que durante el empleo de equipos móviles para elevar cargas no guiadas deben adoptarse medidas destinadas a evitar su balanceo, vuelco, desplazamiento o deslizamiento.

Improvisar el recorrido mientras la pieza ya está suspendida aumenta innecesariamente la exposición al riesgo.

Atrapamientos y golpes durante las maniobras

No todos los accidentes se producen porque una carga caiga. Una pieza suspendida de varias toneladas puede realizar un movimiento relativamente pequeño y generar un riesgo importante para una persona situada entre la carga y una estructura.

Los puntos de atrapamiento aparecen especialmente durante la recogida, colocación y posicionamiento final. Es precisamente en estos momentos cuando trabajadores próximos a la pieza pueden intentar corregir manualmente su posición.

Debemos mantener siempre una distancia de seguridad adecuada y evitar colocar partes del cuerpo entre una carga y elementos fijos que puedan producir aplastamiento.

También es importante controlar el acceso a la zona de trabajo. Personas ajenas a la maniobra no deberían entrar dentro del área en la que pueda desplazarse la carga.

La seguridad no consiste únicamente en observar qué ocurre justo debajo del gancho. Debemos considerar todo el espacio que puede ocupar la carga durante su trayectoria.

Eslingas, ganchos y accesorios de elevación: pequeños elementos con una gran responsabilidad

Podemos disponer de una grúa perfectamente mantenida y, aun así, comprometer toda la operación utilizando accesorios inadecuados.

Eslingas, cadenas, cables, grilletes y ganchos transmiten los esfuerzos entre la máquina y la carga. Su capacidad debe ser adecuada y debemos comprobar su estado antes de utilizarlos.

Algunos signos pueden indicar que un accesorio necesita retirarse del servicio: deformaciones, cortes, corrosión, desgaste anormal o daños visibles. Las condiciones concretas de inspección y sustitución dependerán del tipo de accesorio y de las indicaciones de su fabricante.

Además, no debemos valorar únicamente su resistencia nominal. La manera en la que realizamos el amarre modifica los esfuerzos que soporta el conjunto.

La legislación exige que los accesorios de elevación se seleccionen atendiendo a las cargas manipuladas, los puntos de prensión, el dispositivo de enganche, las condiciones atmosféricas y la configuración del amarre. También establece que deben almacenarse de forma que no se deterioren.

Falta de visibilidad y errores de comunicación

El operador necesita controlar la maniobra. Sin embargo, existen situaciones en las que la estructura del vehículo, la propia carga, un edificio u otro obstáculo impiden observar todo el recorrido desde el puesto de mando.

En estos casos, la comunicación adquiere una importancia especial.

Cuando el operador no puede ver completamente el trayecto, la normativa establece que debe existir un encargado de señales que pueda guiarle y mantenerse comunicado con él.

La coordinación debe establecerse antes de iniciar el movimiento. Si varias personas proporcionan instrucciones contradictorias al mismo tiempo, aumenta la posibilidad de ejecutar una maniobra incorrecta.

También debemos evitar depender de indicaciones improvisadas o difíciles de interpretar. El operador tiene que saber quién está autorizado para dirigir la operación y comprender perfectamente las señales utilizadas.

Una maniobra técnicamente sencilla puede convertirse en una situación complicada si falla la comunicación entre los miembros del equipo.

El viento y las condiciones del entorno también forman parte de la seguridad

Cuando trabajamos en exteriores, las condiciones ambientales pueden cambiar de forma significativa el comportamiento del conjunto.

El viento puede generar fuerzas laterales sobre una carga suspendida, especialmente cuando presenta una superficie considerable. Una pieza larga, una chapa, un panel o determinados elementos industriales pueden ofrecer una resistencia importante incluso aunque su peso se encuentre dentro de la capacidad de la máquina.

Por ello no debemos decidir si una operación puede continuar basándonos únicamente en una impresión subjetiva. Hay que seguir las limitaciones establecidas para el equipo y valorar las características de la carga.

El Real Decreto 1215/1997 establece que la utilización al aire libre de equipos de elevación de cargas no guiadas deberá cesar cuando las condiciones meteorológicas se deterioren hasta comprometer su funcionamiento seguro.

El entorno incluye también obstáculos, circulación de otros vehículos, líneas eléctricas, desniveles y las características del suelo. Todos estos factores deben formar parte de la planificación previa.

La importancia del mantenimiento para reducir riesgos

La seguridad de una grúa depende también de su estado técnico.

Los equipos de elevación están sometidos a esfuerzos repetidos y utilizan componentes hidráulicos, mecánicos y eléctricos que deben conservarse dentro de unas condiciones adecuadas. Detectar una anomalía antes de una maniobra es muy diferente a descubrirla cuando tenemos una carga suspendida.

Por eso son esenciales tanto las comprobaciones previas al uso como el mantenimiento establecido por el fabricante. Elementos estructurales, sistemas hidráulicos, dispositivos de seguridad, estabilizadores, mandos, ganchos o cables pueden requerir diferentes revisiones según el equipo.

CYTECMA combina precisamente la fabricación de diferentes tipos de grúas con servicios de mantenimiento para sus clientes, por lo que conocemos la importancia de contemplar el equipo durante todo su ciclo de utilización.

Retrasar una intervención necesaria o continuar trabajando con una anomalía conocida puede transformar una incidencia técnica en un problema de seguridad.

Cómo prevenir los riesgos al manipular cargas con grúa

No existe una única medida capaz de garantizar una maniobra segura. La prevención nace de combinar correctamente equipo, planificación, mantenimiento y organización.

Antes de comenzar una operación conviene confirmar, entre otros aspectos:

  1. El peso y las características de la carga.
  2. La capacidad de la grúa para la configuración prevista.
  3. La estabilidad y las condiciones del terreno.
  4. El estado y capacidad de los accesorios de elevación.
  5. Los puntos de enganche disponibles.
  6. El recorrido completo de la carga.
  7. La ausencia de personas en las zonas peligrosas.
  8. La existencia de obstáculos o instalaciones próximas.
  9. Las condiciones meteorológicas cuando trabajamos en exterior.
  10. La comunicación entre operador y personal de apoyo.

No debemos entender esta revisión como un trámite. Las operaciones de elevación deben estar correctamente planificadas, vigiladas y ejecutadas teniendo como objetivo la protección de los trabajadores, tal y como establece la normativa española.

Además, los trabajadores que intervengan deben disponer de la formación e información necesarias para utilizar el equipo de forma adecuada. Cada modelo de grúa presenta características propias que deben conocerse antes de trabajar con él.

Seguridad y elección correcta del equipo deben ir de la mano

Buena parte de la prevención comienza antes incluso de adquirir o configurar la grúa. No todas las operaciones requieren el mismo equipo ni todas las instalaciones presentan las mismas necesidades.

CYTECMA desarrolla y fabrica soluciones de elevación para diferentes aplicaciones, entre ellas grúas de carga, marinas, ferroviarias, forestales, fijas y brazos hidráulicos especiales. Esta variedad responde precisamente a que las condiciones de trabajo pueden cambiar considerablemente entre un sector y otro.

Seleccionar una máquina adaptada a la carga, al alcance necesario, al entorno y a la frecuencia de utilización facilita que podamos desarrollar posteriormente el trabajo dentro de unas condiciones previstas desde el diseño.

En proyectos con requisitos especiales, además, resulta especialmente importante estudiar previamente la aplicación. Factores como ambientes marinos, zonas con requisitos ATEX, grandes alcances o necesidades hidráulicas específicas pueden exigir soluciones diferentes a las de una grúa convencional. CYTECMA dispone de experiencia en el desarrollo de maquinaria especial y soluciones adaptadas a aplicaciones industriales concretas.

Prevenir los riesgos empieza antes de levantar la carga

Los principales riesgos al manipular cargas con grúa pueden aparecer por una combinación de factores: una carga mal asegurada, una capacidad insuficiente, accesorios deteriorados, una superficie inestable, una mala comunicación o unas condiciones ambientales desfavorables.

Por eso una operación segura empieza antes del levantamiento. Necesitamos conocer la carga, comprobar la máquina, revisar los accesorios, preparar el entorno y definir cómo se desarrollará la maniobra. A partir de ahí, el operador debe trabajar siempre dentro de las capacidades y condiciones establecidas para el equipo.

En CYTECMA diseñamos y fabricamos soluciones de elevación para aplicaciones muy diversas, desde grúas sobre vehículos hasta equipos marinos, ferroviarios y proyectos especiales. Si necesitas estudiar qué tipo de grúa puede responder mejor a las necesidades de tu actividad, puedes contactar con CYTECMA para analizar las características de tu aplicación y valorar una solución adaptada.



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